jueves, 25 de agosto de 2016

Atenas y la democracia.

MSc. Eduardo López H.  Miembro del Consejo de Facultad FAREM Estelí.
 


Es de invaluable importancia el estudio de la democracia ateniense, tomando en cuenta, que es el desarrollo de un modelo político en el marco de una realidad muy suigeneris, es decir, hablamos de un siglo V A/C, donde Atenas salía triunfante frente a su rival Esparta, que era el símbolo de gobiernos tiránicos. Para Atenas el triunfo antes señalado, le permitió convertirse en la Polis más importante de aquel tiempo, sobre todo porque establecía un modelo de gobierno de carácter democrático, lo que sentaba las bases de una nueva forma de gobernar, por lo tanto, la palabra democracia tiene, pues, un origen griego, que significa gobierno del pueblo, no obstante, el concepto difería con la práctica, con la realidad ateniense, pero que no restaba importancia a los cambios que se estaban operando en la sociedad y que eran un ejemplo para el mundo conocido de ese entonces, además, no se puede hablar de democracia griega en general, la democracia ateniense, su forma de gobierno, solo fue inventada y utilizada por ellos.
El contexto de este tipo de democracia, que constituía una de las formas de gobierno más perfectas de la antigüedad clásica, se inscribe en el modelo de ciudad-estado, los antiguos griegos se organizaron de esta manera a través de las llamadas polis. Cada una de las ciudades acompañada de su territorio inmediato conformaba un estado políticamente autónomo, tanto en materia jurídica como económica. Atenas y Esparta son las más emblemáticas de aquellos tiempos.
Para la teoría política de occidente, la democracia clásica ateniense  constituye el primer ejemplo donde se desarrolla plenamente este tipo de ejercicio político. Todas las instituciones políticas de la democracia ateniense estaban ocupadas por ciudadanos. ¿Cuáles eran estas instituciones políticas? Veamos: 1-El Consejo de los Quinientos: era un consejo reducido de ciudadanos mayores de 30 años, que representaba a las diez tribus de la polis, su papel era preparar las leyes que había de votar la Asamblea, controlar a los magistrados, vigilar el culto religioso, encargarse de las relaciones con otras ciudades, vigilar el empleo de los dineros públicos. Como este consejo de los quinientos resultaba muy grande, había un consejo menor, solo cincuenta de los quinientos para tratar los asuntos diarios. 2-La Asamblea. Le llamaban la ecclesia, a la que asistían todos los ciudadanos mayores de 18 años. Su papel fundamental era aprobar las leyes, elegir a los magistrados, y decidir sobre la guerra y la paz. Los asistentes podían hablar libremente, aunque solo unos pocos solían hacerlo, y votaban a mano alzada. 3-Los tribunales: compuesta por los siguientes magistrados: Los estrategas, los arcontes y los tesoreros. Los más importantes eran los diez estrategas, uno por cada tribu, jefes de los ejércitos que, dependiendo de sus éxitos militares, podían alcanzar gran prestigio y ejercer un papel esencial en el gobierno de la ciudad. Los arcontes se encargaban de los asuntos civiles y administrativos o presidían ceremonias religiosas. Los tesoreros estaban encargados de la hacienda. El sistema se completaba con la administración de justicia, que funcionaba con la intervención de los ciudadanos, a los que se designaban para formar parte de los diez tribunales de justicia que funcionaban en la ciudad. Cada año, por sorteo, 6000 ciudadanos intervenían en esos tribunales que estaban presididos por un magistrado.
En el contexto de la democracia Ateniense, destacan como hechos sobresalientes, las reformas llevadas a cabo por Dracón, miembro de la nobleza, quien en 621 a. C. elaboró el primer código de leyes escritas de Atenas. Otro miembro de la nobleza, Solón, realizó grandes reformas en el siglo VI a.C.: suprimió la esclavitud por deudas, dividió a los ciudadanos atenienses en cuatro grupos según su riqueza sin tener en cuenta su origen familiar y creó nuevas instituciones. Clístenes por su parte  en el 510 a.C., le dio a Atenas su organización política definitiva. En el siglo V a C, el largo periodo de gobierno de Pericles ( 461-429) adquiere gran relevancia debido a que fomentó la realización de grandes obras públicas, el mejoramiento de la calidad de vida de los atenienses y dio un gran impulso a la democracia y a todas las manifestaciones artísticas y culturales.
En definitiva, la democracia ateniense representó una porte sustancial a la teoría política, porque aun con sus imperfecciones, dio ejemplo de lo que significaba un modelo de democracia que se adelanto a los tiempos y fue base de muchos procesos democráticos posteriores, sobre todo una vez superada el largo periodo de la edad media que represento un atraso sin precedentes para el desarrollo de la humanidad, por eso no es nada casual, que el renacimiento del siglo XV fue el rescate de ese valioso legado griego que fue una  herencia imperecedera para el devenir de la humanidad.
Agosto 2016.



domingo, 12 de junio de 2016




Breve reseña de la historia económica de Nicaragua




MSc. Eduardo López. Docente FAREM Estelí. 


Nicaragua ha sido un país que históricamente ha tenido una economía dependiente y atrasada, ha sido siempre una economía con vocación agropecuaria  y forestal, esa vocación ha estado desde antes de la presencia colonial ibérica y se profundizó en el periodo colonial por las características de la colonización misma, que una vez agotadas las posibilidades de obtener metales preciosos en abundancia, establecieron para siempre el latifundio agropecuario de la hacienda tradicional, relegando a la inmensa población autóctona a labores de peones agrícolas y con el tiempo a pequeños minifundistas con una situación socio económica muy precaria que ha trascendido hasta el día de hoy a pesar de los grandes esfuerzos que realizó la revolución sandinista con la reforma agraria en los años ochenta.
El peso de la economía colonial fue muy fuerte, caracterizado por el añil, el cacao, los granos básicos y la ganadería y sus derivados, todo esto en el marco de una agricultura y ganadería extensiva, la producción antes señalada, estuvo orientada al mercado nacional  y escasamente al mercado centroamericano.
A mediados del siglo XIX se inicio la producción cafetalera, rubro introducido por alemanes al país y a inicios del siglo XX ya ocupaba el primer lugar como producto de exportación. El café ha sido nuestro monarca agrícola y con altos y bajos en la producción, se siembra desde hace aproximadamente 170 años, no obstante, los rendimientos del mismo por manzana han sido deficitarios. En el  periodo de la gran depresión económica de los años treinta, el café cayó en una crisis profunda y fue sustituido por el oro como principal producto de exportación, sin embargo, el grano de oro, ha sido el rubro más estable en un repaso de la historia económica de Nicaragua.
En los años cincuenta se empezó a cultivar algodón en el occidente del país y con este cultivo se “modernizó” la economía nicaragüense, la modernización obedeció a la introducción de factores capitalistas en la agricultura, sin embargo, el auge del algodón no duró mucho y ya para mediados de los años sesenta estaba entrando en crisis por la competencia internacional y los precios mismos. Es importante señalar que el cultivo del algodón propició el surgimiento de la banca privada aglutinada alrededor de los capitales más influyentes del país incluido  Anastasio  Somoza  Debayle de turno en ese momento.  
En los años sesenta, Nicaragua inició un proceso de industrialización, que se enmarcó en un programa de factura norteamericana llamado “Alianza Para el Progreso”, este programa se inscribió en toda una estrategia de Estados Unidos para contrarrestar la revolución cubana, fue conocido como industria sustitutiva, sin embargo, fue una industria dependiente que más bien empezó a sentar las bases del endeudamiento del país.  Antes de este remedo de industrialización, Nicaragua había desarrollado una tímida industria de carácter artesanal que estaba orientada al mercado local.
A finales de los años sesenta irrumpieron en el mercado el azúcar y la carne, esta última rápidamente se ubicó en el mercado internacional dado el potencial ganadero del país, no obstante, nuestra ganadería sigue siendo en mayor proporción de carácter extensiva igual que la agricultura, que tienen actualmente, rendimientos productivos de los años  sesenta.
Los años setenta, además de la agricultura y la ganadería, se desarrolló con ímpetu la industria forestal y las zonas francas en el campo textil, también el sector servicio sobre todo en el comercio  y la presencia de transnacionales en el país en diferentes rubros a saber: hotelería, insumos agrícolas, seguros, automóviles, etc. En los años setenta la economía de Nicaragua alcanzó un rendimiento estimable, arriba del 60% y por encima de muchos países de América Latina, no obstante, de que servía el crecimiento, ¿si la población vivía sumergida en la pobreza? ¿Si había 60% de analfabetismo? ¿Si pocas personas eran dueñas del 80% de la tierra?  En fin, había crecimiento, pero no había desarrollo y sobre todo para los sectores más vulnerables de la sociedad.
Durante los años ochenta del siglo pasado, la revolución triunfante en julio de 1979, quiso cambiar el panorama económico y social, no obstante, la política de agresión del gobierno norteamericano encabezado por Ronald Reagan, no le dio respiro a la revolución para garantizar las reivindicaciones  al pueblo, orientando la economía hacia la defensa de la revolución. La revolución reconoció  también errores cometidos en la economía al practicar una excesiva estatización, lo que ha sido corregido en está segunda etapa de la misma, con la participación del sector privado, pero sin renunciar el estado al desarrollo de políticas públicas en favor de los sectores más pobres.  
En los años noventa del siglo XX,  con la llegada al poder de la Señora Violeta Barrios de Chamorro y los siguientes gobernantes Arnoldo Alemán y Enrique Bolaños, la tónica fue la privatización de la economía en el marco de las políticas neoliberales y la consecuente aplicación de las medidas de ajuste estructural que incrementaron la pobreza de la mayoría de la población, reflejado en los indicadores sociales deprimentes, estos gobiernos volvieron más ricos a los ricos quedando la economía popular en el total abandono.
En estos últimos diez años, se han venido dando importantes avances en la economía, impulsados por los buenos precios de las materias primas en el mercado internacional, la baja en los precios del petróleo y el apoyo del gobierno a los sectores que impulsan la economía popular, es decir a los pequeños y medianos productores del campo y la ciudad, ha esto hay que agregar los programas usura cero, hambre cero, crisol y otras iniciativas que permitan la inserción en la economía de las PYMES como factor estratégico para el presente y el futuro económico del país.  La economía de Nicaragua es actualmente la de mayor crecimiento en Centroamérica, alcanzando un promedio entre 4.5  y  5% anual, además con un manejo responsable de la macroeconomía lo que es reconocido por el FMI el BID y otros organismos financieros internacionales y nacionales y aunque hay control estricto para garantizar la sanidad económica,  los programas sociales se continúan impulsando como una forma de restitución de derechos de la población en general.
En definitiva, en estos últimos años se han dado pasos significativos en la economía, sin embargo hay asignaturas que se deben aprobar y estas son la productividad y los niveles de producción, dos elementos importantes para el desarrollo de la competitividad del país, sobre todo en este mundo globalizado que vivimos, que exige producción de calidad y en esto, Nicaragua tiene convenios con otros países como el CAFTA, TLC firmados y el Acuerdo de Asociación con Europa (ADA)  que entró en vigencia hace un poco más de un año.
La meta debe ser crecer más allá del 5% y eso solo es posible con el concurso de todos los sectores del país, encabezado por la alianza sector privado, trabajadores y gobierno, de forma tal que permita que tanto el crecimiento como el desarrollo caminen a la par y de esa forma derrotar el flagelo de la pobreza y enrumbarnos por el desarrollo sostenible.
Junio 2016.